Sufrir es tu deber
Es posible que muchos de vosotros os hayáis sentido, alguna vez u otra, de la misma forma en que yo ahora, lloro y apeno. Cuando tras un largo camino de esfuerzo, esperanza, fe y de dar el todo por el todo, sin olvidar ni si quiera el diminuto pero no por eso insonoro canto de un grillo, sí, y qué sucede cuando dicho esfuerzo, dicho talento conseguido, dicha experiencia reunida, de repente, desaparece. ¿Qué queda? Nada. Absolutamente nada.
Miras al espejo, ¿Qué ves? Dolor, sufrimiento, temor por más sufrimiento, agonía y entonces cierras las ojos, parece que el olor a primavera vuelve a ti, sí, dicen que los mejores recuerdos vienen justo antes de morir.


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