Miradas que matan.
Ella creía estar en lo correcto, es más, lo hacía muy correcto, pero a veces la buena voluntad no se rige por caminos, simplemente por testigos. En estos días de penumbra, odio y soledad, uno se para a pensar, ya que, decimos que pensamos todo el día, pero en realidad, tan sólo hacemos lo que con un mínimo de probabilidad hubiéramos echo de todas formas.
Ahora puedo decir que definitivamente, lo he conseguido. Amar sin llegar a sufrir, eso sería mentir, dado que no existe; he llegado entender la fe.


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