¿Te imaginas…te imaginas que la lluvia pare, pero que puedas tocar las gotas; que el sol de las doce pare y baje su intensidad, pudiéndose observar sin destellos; que el agua se vuelva manejable, que la puedas coger con los dedos, que puedas caminar por encima; que los animales paren de hablar su idioma y empiecen a decir algo que entendamos sin entrenamiento y paciencia; que el número 7, no tuviese tantos significados como los pecados y el arco iris; que el alcohol, el gran mensajero de el orgullo de madurez y ridículo al mismo tiempo, hiciese de esa poca madurez una gran madurez por no tener alcohol y tener grados negativos siendo estimulante a la concentración y superación del porcentaje de ejercicio del cerebro en nuestras acciones? En fin, y la más importante de todas… ¿Te imaginas cerrar los ojos y teletransportarte allí donde tu mente te llevase?

- Mira hija, eso no es fácil, pero tampoco es inexplicable.
- ¿Cómo? Abuelo, cuéntame, no te entiendo.
- Verás hija, tu dices que quieres conseguir lo imposible en todo lo que existe, pero que sobretodo quieres ir allí donde eras más feliz o serias más feliz ¿Es así no?
- Sí, creo…creo que sí.
- Bien, te diré un secreto, pero que ahora lo van a leer todos.
- Vale, dímelo y díselo a todos.
- Allá voy hija…verás…en momentos de nuestra vida, deseamos volver a ellos, queriendo experimentar la sonrisa del momento, como bien sabes, no hay nada serio que no se pueda decir con una sonrisa, y por eso, siempre vienen a nuestra memoria momentos felices, aunque sean serios, son felices. Son importantes para nuestra vida.
Entonces…uno quiere ir más allá, pensar que si en eso ha sido feliz, en lo que desea que llegue en el futuro lo será aún más, pero eso no es así.
- Pero…¡Yo quiero ir a Australia abuelo! ¡Allí seguro que seré feliz!
- Ir a un sitio, querer eso, dejar de querer lo que acabas de obtener para ya querer otra cosa, todo esto hijo te hace creer que siempre necesitas más para ser feliz.
- Bueno…¿Más?
- Sí. Hija, volver al pasado, hazlo si puedes, y si algo te lo recuerda nunca se acabará ese momento; pero no avances antes de tiempo, saborea la felicidad que has reunido ahora y sabras que hacer. Quizás tu corazón este en tu lugar y no pienses más que marchar para encontrarte a ti mismo. Recuerda:
“99 monedas tienen el mismo valor que 100″
Será decisión tuya escoger si ser feliz con 99, o pensar que siempre necesitarás 1 más.


















